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Tuesday, 11 November 2008 11:44

 

El Liderazgo de Jesús

 

Jesús era cien por cien Dios y cien por cien hombre, según la Biblia. La historia de su vida se puede encontrar en los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Pero también es posible saber otras cosas de él en los otros libros de la Biblia.

 

Según las Sagradas Escrituras, él era el Mesías de los judíos y vino a para ser su Salvación (Juan 1:11). Sus discípulos creyeron que él iba a salvarles del poder de los romanos y otros. Según esta creencia, en Mateo 20:21 dice que la madre de Juan y Jacobo (Santiago) le dijo a él, “Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda”. Pero esta no fue la razón principal por la que Jesús vino a la tierra. Más bien, él vino para pagar el precio merecido por nuestros pecados. El pagó el precio con su propia sangre y vida (He. 7:27, 9:15, 28).

 

Un mal ejemplo del liderazgo

Ahora, un mal ejemplo del liderazgo fue Diótrefes, en 1ªJuan 3:10. Él quería tener el primer lugar (en vez del último), hablaba mal del Apóstol Juan, no recibía a los hermanos, y en vez de dar la bienvenida a los hermanos, les expulsó.

 

Un buen ejemplo de liderazgo

Pero en contraste tenemos el ejemplo de Jesús. Él fue el mejor ejemplo de un líder sin excepción. Aquí hay algunas muestras de su liderazgo.

 

El liderazgo de Jesús fue cuestionado por todos en cuanto a su poder. No querían que fuera su competencia. La verdad es que las quejas realmente vienen por dentro o por fuera del ministerio. ¡Pero de todas formas son iguales, sean por dentro o por fuera!

 

Jesús es Dios. Ese es su título y su identidad. Era un líder fuera de serie y su competencia estaba en desacuerdo con él en todo. Ellos querían tomar su lugar:

 

ya sea Satanás, o los líderes de la religión judía, o la gente judía en general (Juan 1:11). Muchos no podrían aceptar el hecho de que sólo tenía 30 años. Ellos le consideraban un novato en ser un líder.

 

Para mostrar quién era, podemos ver su genealogía en Mateo y Lucas (Mateo 1 y Lucas 3). Él venía del linaje del Rey David. Además, en Juan 1:1 dice, “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Y en Juan 1:14 dice, “Y aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros”. Así que había pruebas de que Jesús era Dios. Juan 8:58 dice que Jesús es el “Yo Soy” conectado con YAHVEH, el “Yo Soy” de Éxodo 3:14. Jesús es Dios y es humano (ver el artículo sobre este tema). De ser YAHVEH (Dios), su liderazgo estaba confirmado ante su competencia.

 

La competencia por dentro:

 

Mateo 20:21 narra que la madre de Juan y Jacobo (Santiago) quería que sus hijos tuvieran una importancia más alta que los otros discípulos al sentarse el uno a la derecha de Jesús y el otro a su izquierda.

En Juan 21:23–25 hay otro ejemplo de la competencia por dentro. Vamos a hablar de esto más adelante
.

 

La competencia por fuera:

 

En su ministerio, la autoridad de Jesús era siempre cuestionada por los de la sinagoga (Lucas 4:16), pero él les muestra su poder al hacer milagros y sanar a la gente (Lucas 4:31, 38).

 

En Mateo 12:22-36, el ministerio de Jesús fue asociado por los líderes judíos con el ministerio de Belcebú (Satanás). Pero Jesús le respondiá que si así fuera, no tendría sentido que los dos estuvieran divididos y en desacuerdo el uno con el otro. Y agregó, “El que no es conmigo, contra mí es”.

 

En Lucas 5:27 y 11:39-54, vemos su liderazgo cuestionado por los escribas y fariseos. 1ª Corintios 1:22 dice que “los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría”. El les daba señales pero ellos no podrían aceptar su liderazgo.

 

Un líder necesita seguir mostrando su liderazgo. La gente va a seguir poniendo en tela de juicio su habilidad de dirigir, porque son inseguros (Lucas 20). Pero el líder debe estar convencido de su llamamiento y cumplir su tarea estando seguro de que su identidad y los dones que tiene que son de Dios.

 

En Mateo 21:23-27 Jesús fue cuestionado por los principales sacerdotes y ancianos. En Lucas 10:25 fue cuestionado por un abogado. En Lucas 20:19 fue cuestionado por los principales sacerdotes. En Lucas 20:27 fue cuestionado por los saduceos.

 

Y en Lucas 20:39 Jesús no les ignoró a ellos, sino les dió una respuesta mostrándoles quién era.

 

Hoy día, el liderazgo de una persona siempre se pondrá en tela de juicio. Pablo Santomauro escribe: “El mundo y sus organizaciones busca encontrar ciertos requisitos en sus líderes: conocimiento, perseverancia, ambición, intuición, optimismo, buenas relaciones públicas, que sepa tomar decisiones, agresivo, con facilidad de palabra, carismático”. Y para encontrar estas personas ellos necesitan saber su edad, sus estudios, y la experiencia que llevan en el trabajo.

 

Otro pastor escribe, “Ellos (ciertos miembros en la iglesia) siempre tienen la expectativa de que todo nuevo líder sea igual o supere al que ellos han idealizado. Siendo así, los lideres jóvenes y de poca experiencia quedamos en desventaja y esta gente se vuelve quejosa”.

 

Es importante seguir el ejemplo de Jesús en el liderazgo.

  • En Mateo 3:13 y Lucas 3:21 Jesús empieza su ministerio. Tiene un propósito y una meta de cumplir. Para empezar su ministerio fue bautizado por Juan el Bautista y recibió su bendición del Padre y del Espíritu Santo (Mateo 3:16-17). O sea, es reconocido por Dios. Estar bien identificado y reconocido para hacer un trabajo es muy importante. Un líder no es cualquier persona. No es bueno que un perro haga lo que sólo un gato puede hacer. Cada uno es distinto. Hay que saber lo que se puede hacer. Jesús estaba reconocido para hacer su ministerio. En 1ª Timoteo 3:1-13 se encuentra una lista de las cualidades de un Obispo/Anciano/Presbítero y Diácono. Por eso es bueno saber lo que uno puede hacer y no puede hacer. Es bueno saber sus talentos y dones espirituales. Y además, los exámenes de DISC y Jung-Myers-Briggs le ayudarán.
  • En Mateo 4 y Lucas 4, Jesús fue tentado por su enemigo, Satanás, por 40 días en el desierto. Aquí podemos comprobar que Jesús fue realmente un líder. Una cosa es decir que se es líder, y otra cosa es mostrarlo. Al mostrar su capacidad para liderar fue reconocido en Galilea (Lucas 4:14). Es bueno que un líder pase por algunas pruebas antes de empezar su ministerio para mostrar que es capaz de dirigir. Esto pasó con muchos líderes en la Biblia. La prueba era una confirmación de que el líder era capaz para dirigir.
  • Jesús escoge los tres hombres que van a formar parte de su plan y propósito. Ellos son Pedro, Jacobo (Santiago) y Juan. Estos tres hombres se ven en Lucas 9:28, en la Transfiguración, y en Mateo 26:37 en el Jardín de Getsemaní. Para mostrarse su autoridad como líder, Jesús hace milagros en Mateo 4:23 y Lucas 5:12, 16. Andrés también es un hermano de Pedro y es mencionado en Mateo 4:18, pero no juega el papel que los tres tienen.

Sabemos que Pedro falló tres veces en Mateo 26:69-75, a pesar de haber dicho en Mateo 26:33-34 que no se escandalizaría de Jesús. Pero lo hizo tres veces antes que cantara el gallo.

 

Timothy Paul Jones (en inglés), el Pastor de la FBC Iglesia de Rolling Hills, California, dice que en 1ª Pedro 5:1, Pedro es descrito como un anciano, lo cual es sínomino de Obispo, en el sitio donde estaba. Así que Pedro pudo haber sido un Obispo de Roma. Pero el Obispo de Roma no tuvo autoridad sobre otros cristianos en otros lugares hasta muchos años después de la muerte de Pedro. Este reglamento se ve más en el siglo séptimo. Se nota, además, que los cristianos en la parte del este no aceptaron la autoridad del Obispo de Roma. Clemente de Alejandría implica del artículo de Eusebio, “Historia Eclesiástica” 4:14:6-7, que Pedro predicaba en Roma. Irene implica en su Adversus Haeresis, 3:1:2., que Marcos escribió su Evangelio después de la muerte de Pedro y Pablo. Sus muertes tuvieron lugar a mediados del año 60. Nero era el Emperador. Se implica que Pedro quizás fue martirizado cerca de Roma. Esto lo leemos en el libro de Timothy Paul Jones, “Christian History Made Easy” (Historia Cristiana echa Fácil) y Martín Hengel, “Studies in the Gospel of Mark” (Estudios en el Evangelio de Marcos). Además, las referencias a Babilonia en 1ª Pedro 5:13 no son referencias a la ciudad de Mesopotamia. El uso de esta palabra, Babilonia, por los judíos en el primer siglo era más una referencia a Roma que a Mesopotamia.

 

Edwin Lutzer, en su libro “The Doctrines that Divide” (Las Doctrinas que Dividen), Kregel Pub., 1998, comenta en Mateo 16:18 (“Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”), que este versículo ha causado una enorme controversia a través de los siglos con la Iglesia Católica Romana, porque su interpretación del pasaje indica que es una referencia al Apóstol Pedro, quien fue el primer Obispo de Roma, y este honor es transferido a otros “Papas” a través de los siglos.

 

En el año 1870 en el Concilio del Vaticano, el “ex cátedra” llegó a ser un dogma que la Iglesia de Roma enseñó. Establecía que todo lo que dice el Papa cuando hablaba “ex cátedra” tenía más poder que la Escrituras. Así que el Papa es infalible cuando hablaba “ex cátedra”.

 

Curiosamente, en 1054 d.C., había dos Obispos muy importantes en la Cristiandad. El primer Obispo se ubicó en la ciudad de Constantinopla y el segundo en Roma. En un culto en la Iglesia del La Sabiduría Santa en Constantinopla, el Obispo de Roma envió dos representantes con un escrito diciendo que el Obispo de Constantinopla estaba oficialmente “excomulgado”. Desde ese entonces, la división entre la Iglesia Católica de Roma y La Iglesia Ortodoxa de Este sigue vigente.

 

Ahora, según Lutzer, Mateo 16:18 enseña que la palabra “Pedro” en griego es PETROS, que quiere decir “roca”, y la palabra “roca” en griego es PETRA, que quiere decir una roca muy grande. Esta roca muy grande puede ser Jesús mismo o sus enseñanzas sobre el Reino de Dios. En 1ª Corintios 10:4 dice que Jesús es una roca y en 1ª Pedro 2:6, Pedro habla de Jesús y dice que es “la principal piedra del ángulo”.

 

Pero, aparte de todo esto, vamos a imaginar que es verdad que Pedro era un Obispo en Roma. Entonces, Lutzger hace tres preguntas muy buenas. Primero, ¿Existe evidencia bíblica mostrando que la autoridad de Pedro era transferible? La respuesta es no. Segundo, ¿Existe evidencia alguna de que este poder ha sido transferido a otros Obispos de Roma? La respuesta es no. Y tercero, ¿Existe algo en el Nuevo Testamento sugiriendo que Pedro era infalible en sus discursos y que este poder está transferido a los Papas en Roma? La respuesta es no.

 

En Lucas 6:13 encontramos una lista de los doce discípulos: Pedro, Andrés el hermano de Pedro, Jacobo (Santiago) y Juan, que son hermanos, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomas, Santiago el hijo de Alfeo, Simón, Judas el hijo de Santiago, y Judas Iscariote.

 

En Lucas 9:37 vemos que los discípulos de Jesús no podían echar fuera un demonio que estaba en el hijo de un hombre. Pero Jesús tomó esta oportunidad para demostrarles que él sí tenía el poder.

 

Después, en Mateo 10 y Lucas 10:10, él envía a sus discípulos de dos en dos para cumplir una tarea. Hay unos 70 discípulos en total para llevar a cabo sus planes.

  • Ser un discípulo implica un enorme costo. El libro de Dietrich Bonhoeffer muestra que hay un costo en ser un discípulo de Jesús. Requiere una decisión seria. Ese costo se ve en Mateo 8:18 y Lucas 9:57. No se puede decir "voy a seguirle a Jesús" y después cambiar la decisión.

 

Lucas 14:31-33 habla de la decisión seria. En el principio del versículo 31, Jesús dice, "¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?"

Es dudoso que uno pueda vacilar con respeto a esta decisión tan importante. ¿Cuántas veces podrían cambiar su decisión los ángeles sobre su estado eterno? Por eso es importante saber lo que se va a hacer antes de hacerlo. Un líder puede pecar y frenar su ministerio (Gá. 6:9 y 1ªTi. 5:20), pero Hebreos 10:31 dice, "¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!"

 

Una pregunta que surge es, ¿Es posible ser salvo y después cambiar la decisión y no ser salvo, y después cambiar la decisión otra vez y ser salvo? Hebreos 6:4-6 habla de este tema y dice que es imposible volver otra vez. Pero yo creo que Hebreos 6:4-6 presenta una situación teórica en el sentido de que la persona que toma una decisión como en Mateo 8:18, la decisión en sí no se puede cambiar. Como Pablo Santomauro escribe, “¿Puede ser quitado el don de la Salvación de una persona? La Escritura no sólo dice que la Salvación es un don de Dios (Ef. 2: 8-10; Ro. 6:23) sino también que los dones de Dios no pueden ser quitados (Rom. 11:29). Por éstas y muchas más razones, llegamos a la conclusión de que el verdadero cristiano no puede perder su salvación”.

 

  • En Lucas 6, Jesús muestra que “el viejo sistema” está mal interpretado y por eso no funciona. Lucas 6:1 habla del tema del Sábado, que era parte del los diez mandamientos en Éxodo 20. Pero aquí vemos que Jesús sanaba en este día en vez de guardarlo y no hacer nada. Así que, ¿qué era mejor? ¿Guardar el sábado y no hacer nada, o sanar la gente? Obviamente, Jesús sanaba mostrando que a Dios le interesa más nuestra obediencia en amar que nuestros cumplimientos de la ley. 1ª Samuel 15:22 dice, “…el obedecer es mejor que los sacrificios...”
  • Jesús, en Mateo 5 a 7 y en Lucas 6, da el famoso Sermón del Monte dónde explica cómo es el Reino de Dios. Y más adelante, él enseña todo esto otra vez por partes usando parábolas, que según los expertos, es la mejor forma de entender conceptos difíciles. Jesús usa parábolas en Mateo 13, 18, 20 y Lucas 6, 9, 11, 12, y 13. Es importante notar que en el principio Jesús, como líder, explica claramente cómo debe funcionar el Reino de Dios. El marcó claramente los límites, las fronteras, las líneas divisorias, la realidad y lo irreal. En Mateo 9:14 se ven estas líneas otra vez.

LA VERDAD debe ser la línea (Juan 8:32). Jesús decía en Juan 14:6, “Yo soy el camino, la verdad, y la vida, nadie viene al Padre sino por mi”.

 

El líder necesita marcar y enseñar las reglas/normas del trabajo y el por qué existe el ministerio repetidamente. Si no lo hace, la gente se descarriará como ovejas (“cada cual se apartó por su camino” Isaías 53:6).

 

Jesús enseñó varios aspectos relacionados con lo que significa ser su discípulo

 

  1. Mostrar humildad como un niño. Mateo 18:1-9. Ser como un niño: mostrar confianza y ser inocente.
  2. Ser un Siervo en vez de un Jefe-Mandón. Juan 13:2-20 muestra a Jesús lavando los pies de los apóstoles en la última cena. Esto se ve también en Mateo 20:25-28, 26:20-24, Marcos 14:17, y Lucas 22:14, 21-23. El líder es un ejemplo para otros. Los discípulos vieron el ejemplo en vez de solamente escucharlo (Santiago 1:22).
  3. Tener tranquilidad y Paz. En Juan 14:27 Jesús da su paz a sus discípulos. El versículo dice, “La paz os dejo, mi paz os doy; Yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tengas miedo”.
  4. Ser amable. En vez de ser amable, Jesús podría haber dicho, “Vas a hacer esto y cumplir lo que digo”, ya era líder y sabía todo. Por ejemplo, Apocalipsis 17: 8 dice, “…aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida”. Esto quiere decir que Él sabe los que van a ser sus discípulos y los que no. Pero en lugar de ser un mandón, nos da la opción en cuanto a decidir. Él nos dio la voluntad. Con esa voluntad podemos decidir lo que vamos a hacer. Un jefe puede mandarnos hacer esto o aquello, pero esto no funciona. Realmente tenemos que tomar la decisión propia y decidir nosotros qué camino vamos a escoger.

 

Ejemplos en su forma de actuar:

 

  • Apocalipsis 3:20. En vez de abrir la puerta, está llamando a la puerta.
  • En Mateo 26:38 Él pedía que sus tres discípulos “velen” consigo durante su tiempo en el jardín de Getsemaní, pero en vez de velar se durmieron y su reacción fue la de dejarles dormir (Mateo 26:45).
  • Lucas 6:27-36 habla de amar a los enemigos y mostrarles misericordia.
  • Y en Juan 8:3 tenemos una mujer sorprendida en el acto de adulterio, a punto de ser apedreada. Pero en el final, ella no es apedreada y Jesús le dice, “…no peques más” (Mateo 8:11.

 

5. Trabajar con otros en equipo y no sólo. Mateo 10 narra que Jesús envió a los 12 discípulos de dos en dos.

(1) En Mateo 10:1 él les da autoridad.

(2) En Mateo 10:5 él les da instrucciones.

(3) En Mateo 10:40 él les dice que le representan a él en lo que hacen.

En Marcos 6:7-13 encontramos la misma historia. Una web site (en castellano) plantea algunas preguntas:

 

  • ¿Los discípulos realmente entendían quién era Jesús cuando él los envió por primera vez? ¿Lo conocían en profundidad?
  • ¿Cómo los preparó Jesús para esta labor?
  • ¿Qué recursos necesitaron?
  • ¿Por qué los habrá enviado Jesús de dos en dos?
  • Como iglesia, ¿tardamos a veces en actuar y en mostrar un amor auténtico, esperando estar más preparados? ¿Tiene importancia esto?

El ejemplo para el cristiano es el cuerpo. Somos un cuerpo (1ª Corintios 12:12-31) pero hay muchos miembros. Debemos amarnos los unos a los otros (Juan 15:10,17) aunque existan diferencias entre nosotros. Juan 13:35 dice, “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. Y Juan 17:21 Jesús ora y pide que “todos sean uno, como tú, Oh Padre en mí, y yo en ti, para que el mundo crea que tú me enviaste”.

 

6. La Consultación y Comunicación son Primordiales.

 

Jesús estaba en comunicación (oración) con el Padre continuamente. Todo lo que hizo Jesús tenía que ver con la voluntad del Padre. Esto se percibe en su oración en el Jardín de Getsemaní (Lucas 22:42).

 

Da lástima decirlo, pero por falta de consultación y comunicación, cientos de problemas han ocurrido y ocurrirán con y en el liderazgo.

 

Entonces, en cuanto a este tema, un ejemplo lo tenemos en Juan 6:5, donde Jesús pregunta a Felipe, “¿De dónde compraremos pan para que coman estos?” (refiriéndose a los cinco mil que estaban escuchándole y tenían hambre). Jesús, siendo Dios, sabía la respuesta a su pregunta, pero se la pide a Felipe porque quería que Felipe viera el problema. En Juan 6:9 notamos que a Felipe le parecía imposible dar de comer a cinco mil personas con sólo cinco panes y dos pececillos. Pero en esta historia (Juan 6:1-14) podemos ver cómo Jesús consultaba y se comunicaba con sus doce discípulos.

 

7. Cumplir lo que ha empezado.

 

En Lucas 23:33 y Juan 19:30 vemos que Jesús vino aquí a la tierra para ser el sacrificio ofrecido a Dios pagando por nuestros pecados con su sangre. El fue el sacrificio por nuestro pecado (Juan 1:29). Cumplió con éxito su tarea.

 

8. De reconocer el trabajo hecho y comer juntos.

 

En Lucas 22 y Juan 12, tenemos a Jesús y sus discípulos juntos en lo que se conoce como la Última Cena. Comer juntos es muy importante. Además, Jesús usó esta oportunidad para mostrar a los discípulos la importancia de ser un siervo en vez de ser un mandón.

 

En Juan 21:1-14 veremos a Jesús después de su muerte y resurrección comiendo otra vez con los discípulos. Jesús aprovechó esta situación, otra vez, para enseñarles cosas que les servirían en el futuro.

 

9. Comunicar acerca del futuro.

 

En Lucas 9:22-44 Jesús habla de su muerte y en Lucas 24 habla de su resurrección. En Lucas 21:12 Jesús comunicó sus planes para el futuro. Este ejemplo enseña que es importante hablar del futuro para transmitir fe y esperanza en cuanto al futuro. Ver Mateo 28:16-20, Marcos 16:1-20, Lucas 21:12; 24:36-53, Juan 21:14, y Hechos 1:6-11.

 

10. Amar (AGAPE =hacer lo bueno) a la competencia.

 

Proverbios 25: 21-22 dice, “Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan, y si tuviere sed, dale de beber agua; porque ascuas amontarás sobre su cabeza, y Jehová te lo pagará.”

 

Normalmente, el primero es el estándar para los que vienen después. Así, el primer líder es el punto de referencia para todos. Hay una expectación de que ellos sigan actuando como el primer líder actuó. Es curioso que normalmente cuando un líder excepcional muera, posteriormente hay muchas divisiones del grupo. Podemos notar varios ejemplos sólo mirando los nuevos movimientos religiosos. Un pastor habla de esta situación cuando dice, “… (Los miembros que deben ser maduros espiritualmente) pasan todo el tiempo esperando que el Pastor líder llegue a ser un día el ideal que ellos tienen (del pastor que murió)”.

 

Pero Jesús no sentía la competencia con su Padre. Siempre hablaba bien de él. Su Padre sabía la hora y el día cuando el cielo y la tierra pasarían, pero Jesús no (Marcos 12:32). Y los dos eran Dios-YAHVEH (Juan 8:58). A pesar de que Jesús fue humillado (Fil. 2:6-8), el Padre le dio el privilegio de sentarse a su diestra (2 Pedro 3:22). Jesús amaba el Padre y el Padre lo amaba a él (Juan 15:8-17, 18-27). En Lucas 11 encontramos que Jesús nos da un ejemplo de cómo debemos dirigirnos al Padre.

 

Además, Jesús no sentía la competencia con Satanás, su enemigo. Más bien le vio peligroso pero no intentó darle importancia. Es peligroso darle importancia y reconocimiento a un líder rival. Tenemos un ejemplo en Mateo 12:25–37. Jesús reconocía que él era más fuerte que su competencia. En Jesús tenemos la victoria (1 Juan 5:4-5). En él no hay pecado (Mt. 12:35; Heb. 4:15). Siempre es perfecto y justo. Pero su competencia pecó (Isaías 14:12-15). Por esto, estando en Jesús, pagados con su sangre, la competencia no tiene poder sobre nosotros. En vez de dar gloria al enemigo, debemos tener la actitud de amar el enemigo (Lucas 6:35) porque “la venganza es de Dios” (Heb. 10:30).

 

11. No mostrar el favoritismo.

 

En Juan 21:23–25, Pedro mostraba celos del apóstol Juan después de la resurrección de Jesús. Aprendemos en Juan 21:7 que Juan usaba el título de “a quien Jesús amaba”. ¿Pero esta expresión quiere decir que Jesús amaba a Juan más que a Pedro? La respuesta sería que no. Creo que Jesús amaba a los dos igualmente. El murió y dio su sangre por los dos en la cruz. El uno no era más importante que el otro. La apariencia podría dar esta imagen (1ªSamuel 16:7) pero sabemos que las apariencias pueden engañar.

 

Ahora, en Juan 21:21, Pedro, refiriéndose a Juan, le pregunta a Jesús, “¿y qué de éste?” Jesús le contesta, “Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.”

 

Hay tiempos en que existirán los celos entre las personas, por una razón u otra. Pero es importante para el líder no mostrar el favoritismo. Es mejor dar a entender que cada persona tiene su propio valor. A Jesús no les agrada los soberbios, más bien da gracia a los humildes (Santiago 4:6).

 

La imparcialidad o la ausencia de favoritismo la notamos en el hecho de que Cristo no murió por algunos, más bien murió por todos los hombres (Juan 3:23). En 1ª Corintios 12:12-27 dice que hay miembros del cuerpo que son dignos y otros que son menos dignos. Pero esto no cambia nada porque todos son parte del Cuerpo de Cristo.

 

12. Seguir las normas.

 

Mateo 20:1-16 explica las reglas que hay que seguir. Apocalipsis 2:7 dice “…al que venciere…” Existe un premio. Entonces debemos seguir adelante, venga lo que venga, pase lo que pase. Esta es la actitud que hace a un buen líder.

 



Notas:

  1. Clinton, Robert J. “Leadership Emergence Theory”, Altadena, Barnabus Pub., 1989.
  2. Trebesch, Shelley, “Culture, the Bible Leadership” in Vantage Point, Jan-Feb., 2006.

 

Last Updated on Sunday, 25 October 2009 19:00
 

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